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Espiritualidad y Religión en Coaching y Terapia Cognitiva-Conductual

Tal como describo en mi nota sobre "¿Qué es la Terapia y el Coaching Cognitivo-Conductual?", las Terapias Cognitivo-Conductuales (TCCs) se desarrollaron inicialmente para recuperar a personas con trastornos mentales (ej.: Depresión, Trastornos de Ansiedad, etc.). Sin embargo, las habilidades que enseñan los terapeutas Cognitivo-Conductuales pueden enfocarse en cualquier aspecto de la vida, facilitando también el manejo de situaciones vinculadas con crisis vitales, problemas de pareja, el desarrollo personal y la máxima performance profesional. Esta práctica también es conocida como “Coaching Cognitivo-Conductual” (o “Cognitive-Behavior Coaching”).

Valores y creencias del consultante en el Coaching y Terapias Cognitivo-Conductuales (C/TCCs):

Un factor común a todas las formas de C/TCC es la priorización y respeto por los valores, creencias y bagaje cultural y personal de cada consultante. Obviamente, esta posición de respeto y cuidado por las preferencias de los pacientes / coachees incluye a sus valores espirituales, creencias y prácticas religiosas. Así, mientras que en algunas formas de psicoterapia se ha entrado en conflicto directo con las religiones –llevando, consecuentemente, a que las personas religiosas rechazaran a la psicoterapia por temor a que se invaliden sus creencias y prácticas espirituales-, en las C/TCCs se sostiene una postura radicalmente opuesta que se puede resumir en tres puntos:

  1. En primera instancia, los Terapeutas y Coaches Cognitivo-Conductuales toman a las creencias religiosas como parte válida del sistema de creencias y valores de toda persona.

  2. En segundo lugar, han desarrollado protocolos de TCC específicos para personas religiosas (diferenciados según el tipo de religión), donde se trabaja en equipo con el líder espiritual de la comunidad religiosa del consultante, previendo cualquier potencial cortocircuito entre la TCC y las creencias espirituales y/o religiosas del consultante.

  3. En tercer lugar, abordajes de C/TCC más recientes incluyen en forma explícita a la espiritualidad (secular o religiosa) como una dimensión del ser humano, vital para lograr una buena calidad de vida. Por esta razón, han incorporado a la psicoterapia prácticas contemplativas/meditativas y de auto-aceptación, bajo la noción secular de “Mindfulness” (usualmente traducida como “consciencia plena” o “atención plena”), las cuales pueden adaptarse para ser congruentes con los preceptos religiosos de los pacientes, o bien, se los ayuda a estos últimos a descubrir e implementar prácticas funcionalmente equivalentes de su propia religión (usualmente, guiados por una figura de autoridad en su comunidad religiosa).

Este reconocimiento del plano espiritual o religioso por parte del Coaching y Terapias Cognitiva-Conductuales no significa que se realizará algún tipo de actividad pastoral. Ello, justamente, iría en contra de la priorización de los valores y creencias de muchos consultantes religiosos que -acertadamente- no consideran al coach/terapeuta como una autoridad religiosa. Por otra parte, este respeto por las creencias de los pacientes o coachees tampoco significa que se hará foco en prácticas espirituales o religiosas con todos los consultantes ya que, de lo contrario, se violaría las creencias y valores de consultantes ateos o que no están interesados en abordar cuestiones espirituales.

Sin embargo, en todos los casos, se tendrá en cuenta (explícita o implícitamente) la visión y misión personal del consultante respecto del sentido o dirección que quiere darle a su vida (aquello que la persona más valora), y el vínculo de dicha visión con los problemas en las distintas áreas de su vida (relaciones personales, conflictos en el trabajo, etc.) que motivaron la consulta. Esta posición se basa en el hecho de que las personas tienen más energía, motivación y resistencia al estrés, cuando pueden conectar sus acciones diarias con su visión y misión personal de largo alcance. Por otra parte, esto también facilita la toma de decisiones a modo de brújula vital que ayuda a que las personas diferencien más claramente entre lo descartable, lo importante y lo urgente en su vida y el trabajo. En el caso del coaching ejecutivo u organizacional, esto se traducirá además, en un especial énfasis por desarrollar la capacidad de conectarse con la visión y misión de la organización en cuestión, y su vínculo con el problema o desafío organizacional que motivó el pedido de coaching.

Algunos ejemplos de la adaptación de las C/TCCs para personas religiosas (casos inventados para preservar la confidencialidad de mis consultantes):

  • El paciente religioso con un Trastorno Obsesivo-Compulsivo (TOC):

El TOC de esta persona se caracteriza por la repetición excesiva de rituales religiosos (el TOC siempre se mete e interfiere con aquéllo que más valoramos). En este paciente, su religión le indica realizar precisos rituales en distintos momentos del día (mañana, tarde y noche). Sin embargo, su TOC le dispara la duda obsesiva de haberlos practicado en forma incorrecta o haberse olvidado llevarlos a cabo. Como consecuencia, se ve compelido a repetir cada ritual 20 a 30 veces diarias, interfiriendo significativamente con su vida diaria, su trabajo y relaciones interpersonales, convirtiéndose en una fuente importante de sufrimiento.

En este caso, se trabaja en equipo con su líder espiritual para que ayude al paciente a decidir cuándo su falta o duda es tolerable desde el punto de vista religioso y, cuando realmente requiere que repita el ritual. Asimismo, en casos como este, se suele encuadrar a la TCC como un medio para maximizar la espiritualidad del consultante, la cual muchas veces se ve interferida por el Trastorno de Ansiedad. Concretamente, lo que al ojo no entrenado se disfrazaba como prácticas religiosas repetitivas, en realidad consistían de compulsiones motivadas por obsesiones de contenido religioso, al servicio del "dios" TOC. En este sentido, a partir del tratamiento, el consultante estará en mejores condiciones de percibir cuando sus conductas religiosas están controladas por el TOC y cuándo realmente está respondiendo al llamado divino. Asimismo, el paciente aprenderá una serie de estrategias atencionales, deductivas, y conductuales que le permitirán tolerar cada vez más las dudas obsesivas, liberándolo de la necesidad de realizar actos compulsivos.

  • El paciente religioso con un Trastorno de Ansiedad Generalizada (TAG):

El TAG se caracteriza por un patrón persistente y crónico de ansiedad y preocupaciones sobre cuestiones cotidianas, disparadas ante toda situación de incertidumbre (donde algo podría salir mal). Dicho en otras palabras, estas personas se rigen en todo momento bajo la ley de Murphy ("Si algo malo puede suceder, entonces sucederá"), afectando significativamente su performance y calidad de vida. Por esta razón, las personas religiosas con este cuadro de ansiedad, pueden caer en la tentación de abusar del recurso divino, resándole a su Dios para que las proteja del peligro y prevenga posibles infortunios. El problema de esta conducta es que incluso si a la persona se le cumplen todos sus planes y anhelos, atribuirá estas bendiciones a su incesante plegaria. En consecuencia, sólo se sentirá tranquila (suponiendo que lo logre) en la medida en que continúe rezando como factor de protección ante un mundo percibido como peligroso, impredecible y hostil. De este modo, su TAG se cronifica, remitiéndo parcialmente sólo transitoriamente cuando el paciente realiza su conducta de seguridad.

En casos como este, se trabaja en forma similar al caso anterior, encuadrando a la TCC como un medio para maximizar la espiritualidad del consultante. Así, se asistirá al consultante para que aprenda a diferenciar cuándo realiza una práctica religiosa guiado por su espiritualidad, de cuando lo hace para reducir su ansiedad y preocupaciones (es decir, ¿está siguiendo a Dios o a su enfermedad?). Por ejemplo, respetando el valor de la plegaria, se acuerda con el paciente que en vez de rezarle a Dios para que le sucedan cosas buenas y lo proteja del mal (a modo de reaseguro ante la incertidumbre), que rece para que se haga la voluntad de Dios y no la suya (rezo como entrega y aceptación del plan divino). Por otra parte, se le enseñarán al consultante una serie de estrategias atencionales, deductivas, conductuales y psicofisiológicas que le permitirán reducir su ansiedad y preocupaciones a niveles normales y recuperar su máxima performance y calidad de vida.

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Dr. Ignacio Etchebarne

Psicólogo, coach ejecutivo

y consultor organizacional

www.igetchebarne.com


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