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¿Cómo es una sesión típica de Coaching o Terapia Cognitiva-Conductual?


Como expliqué en mi nota "¿Qué es el Coaching y la Terapia Cognitiva-Conductual?", dentro del marco de estos abordajes, no existe un único procedimiento universal. Es decir, no es un protocolo de "talle único", cual lecho de Procusto. En lugar de ello, el Coaching y las Terapias Cognitivo-Conductuales (las "C/TCCs" para ser breve) varían sus procedimientos y estrategias psicoterapéuticas según el tipo de problema en cuestión (depresión, esquizofrenia, crisis de pareja, liderazgo inefectivo, etc.), la población a quien se las provee (niños, adolescentes, adultos, padres, ejecutivos, etc.), el contexto en el que se llevan a cabo (consultorio, institución educativa, empresa u otro tipo de organización, etc.), y en función de los nuevos descubrimientos científicos, que les exigen revisarse y actualizarse continuamente. Sin embargo, esta familia de abordajes posee una serie de elementos constitutivos que permiten distinguir la forma en que trabajan los Terapeutas y Coaches Cognitivo-Conductuales del quehacer de otros tipos de Terapeutas y Coaches.

Las C/TCCs y el manejo del tiempo:

Las C/TCCs son procesos sensibles al paso del tiempo. Por esta razón, en estos abordajes se implementan en todo momento estrategias para maximizar y acelerar la capacidad de aprendizaje de los pacientes/coachees logrando así un uso eficiente del tiempo, basándose en las investigaciones empíricas sobre el funcionamiento del cerebro, la memoria, la capacidad atencional y los procesos de aprendizaje. Por ejemplo, en muchas formas de psicoterapia o de coaching los consultantes suelen hablar espontáneamente de lo ocurrido en la semana, sin necesariamente vincular lo hablado con la sesión previa. En cambio, en las C/TCCs se trabaja ayudando activamente al paciente o coachee a:

  • Priorizar los problemas que quiere abordar en la sesión.

  • Planificar el uso del tiempo de la sesión armando conjuntamente una agenda flexible de la misma.

  • Diseñar colaborativamente planes de acción para la semana (es decir, entre sesiones) que le facilitarán incorporar más rápidamente lo aprendido durante la sesión a su vida diaria.

Asimismo, cada nueva sesión de C/TCC incorpora lo que practicó el consultante durante la semana previa. Esto se realiza con el fin de identificar obstáculos prácticos a resolver y diseñar nuevos ejercicios para consolidar cada vez más las habilidades que va adquiriendo durante el transcurso de la terapia o coaching.

Los fundamentos de estas particularidades de las C/TCCs radican en que las investigaciones neurocientíficas indican que el cerebro no es bueno para registrar eventos cargados de emoción ni para evocar su recuerdo automáticamente al requerirlo, por ejemplo, al entrar al consultorio. En consecuencia, las personas usualmente terminan hablando en la sesión de aquello que quedó más reciente en su memoria y no, necesariamente, de aquello que es más importante para ellos. Por ejemplo, si al consultante lo insultó una persona justo antes de iniciar la sesión, si no se lo invita a "parar la pelota" y conectarse con sus prioridades, es altamente probable que dedique la sesión a descargar la bronca que siente ante quien lo insultó, en lugar de ocupar el tiempo en cuestiones más prioritarias que quedaron fuera de foco dada la intensidad de su enojo. Por esta razón, detenerse unos minutos a planificar la sesión, ayuda a asegurarse de enfocarla en lo más prioritario para cada persona y es un excelente entrenamiento para aprender a establecer y seguir prioridades en la vida diaria sin que las emociones nos saquen de foco continuamente.

Esta forma de trabajar estructurando el uso del tiempo de la sesión, no significa que los Terapeutas y Coaches Cognitivo-Conductuales sigan una agenda rígida ni que se le prohiba a los pacientes (o coachees) hablar de algo que no fue incluido en la agenda de la sesión. Más bien, los Terapeutas y Coaches Cognitivo-Conductuales están al tanto de las investigaciones que evidenciaron que trabajar tanto en forma no estructurada como hacerlo en forma rígida e inflexible, es inefectivo y, en el menor de los casos, produce pobres resultados, o bien, conduce directamente al fracaso. Por esta razón, si bien establecen un mapa de ruta de sesión con el paciente o coachee, están especialmente atentos a lo que sucede momento a momento, totalmente dispuestos a desviarse del "recorrido" acordado o, si es necesario, a modificarlo por completo; siempre al servicio de seguir el curso de acción más efectivo (máximos resultados con menor costo posible).

Algunas personas objetan que esta forma de trabajar es poco espontánea, y no se equivocan. Sin embargo, todo proceso de aprendizaje -y todo proceso de cambio es un aprendizaje- siempre se siente poco espontáneo, artificial o no natural al inicio. Al fin y al cabo, cambiar requiere que uno abandone sus modos habituales y espontáneos (o más bien, automatizados) de enfrentar una situación problemática, y no es razonable esperar lograr un cambio, utilizando las mismas estrategias infructuosas del pasado. Con el tiempo y con la práctica, el paciente o coachee adquirirá gradualmente mayor dominio de esta nueva forma de comportarse, transformándose en un experto. Con ello, lo que inicialmente se sentía poco espontáneo, se transforma en una segunda naturaleza habitual. Se ha actualizado el sistema operativo!

Las C/TCCs y los planes de acción entre sesiones:

Muchas personas sostienen la idea de que asistir a un proceso psicoterapéutico o de coaching consiste en reunirse una hora con un profesional para hablar sobre aquéllo que desean cambiar. Sin embargo, en las C/TCCs somos conscientes que hablar sobre cambiar y llevar a cabo acciones que se traduzcan en un cambio efectivo son dos cosas distintas y no necesariamente la primera lleva a la segunda. Más bien, muchas veces, lo impide dando la ilusión de avance, sólo porque se ha hablado mucho sobre cambiar. En este sentido, para maximizar la posibilidad de cambio, más que pensar en 1 hora semanal de trabajo, las C/TCCs están diseñadas para que el paciente o coachee está trabajando e implementando estrategias orientadas a consolidar el cambio en su vida diaria, en todo momento. Por otra parte, se estima que las personas suelen olvidar entre el 30% y 70% de lo que se habla en una sesión. Entonces, continuar lo trabajado entre sesiones, previene olvidar lo aprendido, a la vez que ayuda a incorporarlo a la vida diaria. Este énfasis en los planes de acción invierte la relevancia de las sesiones para las C/TCCs. Es decir, mientras que para la mayoría de los abordajes psicológicos, lo más imporante es lo que ocurre dentro de la sesión, sin restarle importancia a ello, los Terapeutas y Coaches Cognitivo-Conductuales le asignan más importancia a lo que ocurre entre sesiones, en la vida diaria de los pacientes/coachees, al intentar poner en práctica el plan de acción ideado en la sesión previa. En este sentido, las sesiones pasan a ser un espacio de revisión y refinamiento de los planes de acción semanales, ingrediente activo clave para lograr el cambio deseado.

Dado que las C/TCCs son un programa de entrenamiento o capacitación en habilidades cognitivas (toma de desiciones y resolución de problemas efectivo, emocionales (regulación emocional efectiva) y conductuales (construcción de hábitos y comunicación efectiva), es fácilmente equiparable a la adquisición de cualquier destreza deportiva. Por ejemplo, si uno desea aprender a jugar al tenis en forma competitiva, y sólo le dedica una hora de entrenamiento por semana, su adquisición de esa habilidad será muy lenta y altamente improbable. En cambio, si además de esa hora de clase, dedica todos los días un tiempo a practicar lo aprendido en clase con un paredón o jugando partidos amistosos, los tiempos y probabilidades de éxito serán mucho más favorables.

Esa actividad extra, además de permitirle recordar y consolidar lo aprendio, le posibilitará, a su vez, descubrir su grado de dominio de la misma fuera del contexto artificial de una clase de tenis, e identificar obstáculos a su implementación en contextos más realistas (el partido amistoso). Todo ello, con el tiempo (y práctica sostenida), le permitirá estar en condiciones de aplicar dichas habilidades en forma efectiva y con cada vez más experticia en el contexto de un campeonato de tenis.

Estructura estándar de una sesión de Coaching o Terapia Cognitiva-Conductual:

En base a lo antedicho en esta nota, es esperable que las sesiones de C/TCC comiencen con una evaluación de estado de ánimo y breve resumen semanal, seguido del establecimiento colaborativo de la agenda de sesión con 2 o 3 ítems ordenados jerárquicamente. Luego se trabajará flexiblemente sobre 1 ítem a la vez, pudiendo modificar la agenda de trabajo en cualquier momento, si, por ejemplo, el ítem de agenda trabajado está llevando más tiempo del anticipado. Por otra parte, el terapeuta/coach, realizará y solicitará sucesivos resúmenes de lo trabajado hasta el momento en la sesión, con el fin de obtener y proveer feedback que asegure que la comunicación consultor-consultante sea efectiva y que la sesión produzca los resultados buscados. Asimismo, a lo largo de la sesión y, en particular, hacia el final de la misma, se diseñará colaborativamente un plan de acción semanal para profundizar y poner a prueba lo trabajado en la sesión, intentando anticipar posibles obstáculos a su implementación. Así, un ejemplo de resumen escrito de una sesión podría ser el siguiente:

Resumen de sesión:

  1. Evaluación del estado anímico:

  • Un promedio semanal de 7/10 SUDs (Unidades Subjetivas de Distrés, siendo "0" = "Máxima tranquilidad" y "10" = "Máximo distrés").

  1. Resumen semanal:

  • Tuvo una discusión a los gritos con el CEO de su empresa que lo dejó preocupándose toda la semana, dudando de su capacidad para retomar la y conducir efectivamente conversación con el CEO, cosa que considera indispensable para resolver el problema en cuestión.

  1. Ítems jerárquicos de la agenda de sesión:

  2. Revisión plan de acción semanal de la sesión previa.

  3. Revisión y asistencia en selección de estrategias de comunicación efectiva para retomar la conversación con el CEO sin volver a terminar a los gritos.

  4. Entrenamiento en estrategias efectivas para disminuir las preocupaciones crónicas.

  5. Trabajo activo sobre ítem 1:

  • Se olvidó de practicar ejercicios de relajación para disminuir activación fisiológica frente a preocupaciones.

  • Solución: Cargar recordatorios con alarma de su smartphone, tras identificar momentos libres en su agenda semanal.

  1. Trabajo activo sobre ítem 2:

  • Se realizó un role-play en sesión practicando distintas formas de retomar la conversación y evaluando su impacto interpersonal.

  • Revisando la agenda semanal de trabajo, se realizó un análisis de costo-beneficio para identificar el mejor momento de la semana para retomar la conversación con el CEO.

  1. Trabajo activo sobre ítem 3:

  • Quedó pendiente para la próxima sesión.

  1. Feedback del consultante:

  • Refiere irse de la sesión mucho más tranquilo, contando con un plan de acción que pudo ensayar en la sesión conmigo.

  1. Plan de acción semanal:

  • Practicar ejercicios de relajación 1 vez al día, al sonar la alarma de su smartphone.

Eficiencia del formato de trabajo típico de las C/TCCs:

Debo confesar que mi experiencia profesional me ha enseñado que conducir las sesiones de este modo, requiere un mayor esfuerzo atencional y compromiso tanto por parte del paciente o coachee como del terapeuta/coach. Sin embargo, los resultados diferenciales de esta forma de trabajo se perciben rápidamente. Es, justamente, por estas razones que las Terapias Cognitivo-Conductuales suelen tener una duración menor que otras formas de psicoterapia, en las que sólo se trabaja dentro de las sesiones. Así, por ejemplo, Trastornos de Ansiedad como el Trastorno de Pánico o el Trastorno Obsesivo-Compulsivo, suelen resolverse aproximadamente con 6 meses (o menos) de TCC, y los Trastornos de Personalidad, en 1 o 2 años, dependiendo de la gravedad del cuadro.

Por último, cabe destacar que es difícil aún informar el grado de eficacia, efectividad y eficiencia de las distintas formas de coaching. Ello se debe a dos razones: En primer lugar, se estima que la inmensa mayoría de los coaches ha incorporado gran parte de las intervenciones propias de las C/TCCs a su accionar. Esta integración de abordajes complica la identificación de los componentes activos específicos de cada tipo de coaching. En segundo lugar, la investigación empírica en el área del coaching se encuentra aún en pañales (en comparación con la larga tradición de investigación empírica en psicoterapia). Sin embargo, con la visión de revertir esta situación, la University of Columbia (en un esfuerzo combinado del Tearchers College y el Business School) ha creado el Coaching Center of Excellence (COE), con la visión de avanzar en el arte y ciencia del coaching en y para organizaciones.

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Dr. Ignacio Etchebarne

Psicólogo, coach ejecutivo

y consultor organizacional

www.igetchebarne.com


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